Ante el absurdo muere toda reflexión.

Datos personales

miércoles, 9 de mayo de 2018

Jaula

Esta noche quisiera yo
liberarme de esta jaula,
que he creado para mí
con dedicado esfuerzo.

La he labrado desde el interior
y la he usado como ropaje,
para no sentirme desnudo
y desprovisto de protección.

¿Protección contra qué?
a veces me cuestiono.
Tal vez contra la inevitable
conquista de otro sobre mí.

Y a veces en mi jaula
suena tanto el eco de mi voz,
que ahora solo escucho
el aullido de un animal solitario.

Sin embargo no advertí
que de nada sirve mi jaula,
ante la furiosa tormenta
que desbarata mi vitalidad.

Esta noche quisiera yo
liberarme de esta jaula,
ensombrecida con rencor
y retorcida por mi ira.

Pensando sólo en mi resguardo
olvidé lo fácil que resulta
para mi descontento escaparse
como serpiente por estas rejas.

Pero esta noche he decidido
mi eterna liberación.
De los juicios me libero,
y de querer siempre tener la razón.

Esta noche hago un complot
para mi propia insurrección.
Enciendo mi voluntad y provoco
un incendio voraz.

Un incendio que logre por fin
acabar este confinamiento
que no me permite
escuchar a los demás.

Y tal vez así podré yo
sentir mis alas extendidas,
y conocer en el calor de la mañana
lo que es el amor.

Un amor que me permita
destruir esta imagen
poco empática y superficial,
que poseo sobre la vida.

Y si en mi encierro
decidí no hacer una salida,
preferiré morir inmolado
en el fuego de mi libertad.

Porque si algo me enseñó
mi celosa jaula,
es que también de mí mismo
puedo ser esclavo.











miércoles, 1 de marzo de 2017

Impermanencia.

Somos un puñado de carne y huesos
nadando en este mar infinito que es el tiempo.
Entrañas tratando de dejar un recuerdo,
sólo eso.

Si acaso un guiño
o un buen gesto,
si acaso una lección aprendida
o la sombra de un error que nos persigue.

Vulnerables y finitos,
creyéndonos eternos.
Viviendo con la falsa seguridad
del mañana y el después.

Viviendo en un estado
 de costantes aplazamientos,
¿acaso hemos olvidado
que la muerte es lo único que nos espera al final?

A los ojos de los astros
no somos más que un parpadeo,
tal vez un suspiro
que tiene la falsa ilusión de una vida más allá.

Perdidos en numerosas quimeras
hemos descuidado la gran verdad:
si hay algo seguro en la vida es la impremanencia
y la mortalidad.

Impermanencia de los estados
del pensamiento y el ser.
Impermanencia de nuestra estancia en el universo,
mortalidad del cuerpo y la conciencia.

Y al ver como se nos escurre la vida
de nuestras callosas manos,
hemos sucumbido a la desesperación
y creamos un reino de los cielos.

Ciega es la humanidad
al no asimilar la impermanencia,
al no valorar la única vida
y la única oportunidad de ser.

Qué es el hombre al final
sino un animal en este ciclo infinito,
un simio complejo y arrogante
que aprendió a pensar y sentir.

En el libro de nuestra especie
a lo sumo seremos un renglón.
Polvo que servirá de cimientos
en la construcción humana.

A este cosmos vasto
con interrogantes imposibles,
poco le importa nuestras vidas
y el olvido de nuestros ancestros.

Somos una más de sus creaciones efímeras.
Sólo eso.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Ayahuasca.


Al sentirte mis miedos afloraron,
abriste portales y puertas en mi mente.
Caí en espirales infintos
y sentí la nada, el vacío.

Sentí un frío indescribtible
ya no tenía el control sobre mí mismo.
El frío se hizo insoportable
volviste mi cuerpo inhabitable.

Sentía la muerte inminente
¿muerte de qué?
no lo sabía explicar
era la muerte de mi ego.

No lo entendía, me aferraba.
Tú no descansabas,
querías mostrarme que me apegaba
a la peor versión de mi persona.

Me mostraste mi peor humanidad.
Me castigaste, me mostrabas la verdad.
Me cortaste con tu filo,
y salieron huyendo mis demonios.

¿Este soy yo?
Aterrado de mí mismo, pregunté.
¿Es esto lo que soy,
este odio, esta alma oscura?

Pude ver mis actos injustos,
pude ver mi hipocresía.
Pude ver mi egolatría
pude ver el desorden de mi corazón.

En plena tortura me susurraste:
"no estás en control".
Sólo cuando entendí tal verdad,
me acepté y se fue la desesperación.

Me enseñaste a perdonar
primero a mí, luego a los demás.
Me enseñaste a agradecer
y siempre tratar de ayudar.

"Sé como el fuego",
me dijiste con serenidad.
Y dejé de respirar y de vivir,
comencé a arder, me sentí vital.

Medité en un suelo vasto.
Sentado frente al fuego
trascendí planos y alcancé la paz,
pude tocar a Dios con mis dedos.

Me encontré en tus revelaciones.
Tu terapia me hacía sentir
que por primera vez,
yo, era capaz de ver.

Pero no veía con mis ojos,
sino con mi alma.
Las lágrimas brotaban
habías curado esta ceguera.

Me ensañaste que la tierra
es nuestra madre.
que somos niños salvajes,
que somos terrestres y sabios.

Me enseñaste que la verdad es simple.
¿Y la vida? lo es aún más.
Tan simple como una gota de lluvia
posada en una hoja, inmóvil.

"Sé sencillo" insistías.
Tal vez tengas razón,
lo que importa no son los objetos,
lo que importa es divino y está por dentro.

Te mostraste a mí como una divinidad.
Pero luego en frente mío
te quitaste la máscara y
sólo pude ver mi reflejo.

En efecto, ahora comprendo.
estaba en el corazón de Dios.
Llené mi templo con tu humo y,
con el fluir de los ríos yo fui sólo uno.

Me enseñaste a creer de nuevo
en la gente, en mí, en mi especie.
Somos más que carne y huesos
somos bondad y somos grandeza.

¿Cómo puedo yo
agradecer tu sabiduría infinita?
Eres planta sagrada y sanadora,
gracias por tu visita.
"El beso de la musa" Alex Grey.


















lunes, 1 de agosto de 2016

Divinidad.

Te veo y no puedo creer tal imagen,
te pareces a un recuerdo vívido y nostálgico.
Te haces cerca mío
y te sientes como una llovizna arrulladora.

Cada vez que me abrazas
puedo sentir una sintonía con tu alma.
Cada vez que tus ojos se posan en los míos,
me desnudas y desarmas sólo con la mirada.

Cuando recorro tu piel con mis manos
toco terciopelo, no carne humana.
Cuando sonríes irradias la luz
de mil soles, de una galaxia.

Entonces enredo mis dedos en tu cabello
y pongo mis labios en tu cuello.
Tu aroma perfora mi olfato
y tus suspiros susurran secretos.

No puedo evitar fluir contigo
como un río o una brisa.
Caminamos juntos
y ondulamos en tu sinfonía.

Cuando te veo llegar se dilatan mis pupilas,
y vienes a derrumbar mis paredes.
Cuánto quisiera ser un árbol frondoso
y echar mis raíces en ti.

Ofrezco mi ego como sacrificio
a los dioses encima nuestro,
al dios de nuestro interior
con tal de estar contigo más tiempo.

La verdad
es que me basta ver tus ojos
o besar tus labios para entender,
que sí se puede conocer la divinidad.








domingo, 8 de mayo de 2016

Selenismo.

Los griegos te han llamado Selene, Luna.
Tu palidez y tu belleza
nos han deleitado,
causándonos asombro místico.

Te hemos observado
durante milenios
y no hemos sabido explicar,
tu aparente infinitud.

La liebre ha sido tu símbolo,misteriosa y audaz.
Has sido reina de todas las cosas
oscuras, y la intriga nocturna.

Nos has dado luz
cuando sólo existía oscuridad,
has alentado a nuestros ancestros,
cuando su ceguera provocaba miedo.

Madre de leyendas,
parte de la dualidad.
El astro más brillante eres,
dentro de nuestra pequeña pupila.

Los romanos por su parte
te han nombrado Diana.
Diosa de la caza,
virgen pura y casta.

De forma religiosa te he mirado
con la ingenua intención,
de descifrarte.
Sólo he logrado admiración.

Regulas las mareas
de nuestra madre tierra.
Y sería imposible concebir la vida
sin tu presencia supervisora.

Generas el balance adecuado
para que podamos vivir,
regulas formas de vida
y le das a nuestra madre estabilidad.

Nos impresionas con tus eclipses
y tus cicatrices.
Estuviste antes de nosotros,
y nos verás caer con toda seguridad.

¿Es posible tal preciosa
e irreal coincidencia cósmica?

Has sido la mujer más hermosa,
artística y seductora
que han conocido los hombres terrestres.
Generatriz y eterna cómplice del sol.

Tu tamaño y tu distancia de mí
han sido perfectas para que,
yo en esta noche que no te puedo ver,
te escriba.





jueves, 24 de marzo de 2016

Te puedo querer.

Te puedo querer mujer
de muchas formas.
De muchas intensidades,
todas reales y simultáneas.

Te puedo querer, por ejemplo,
de la forma mas inocente.
Quererte como un niño quiere,
sin esperar nada, realizado.

Puedo también, quererte
de manera ingenua.
Pensar que eres la elegida,
sentir amor a primera vista.

Puedo quererte de forma sensata,
no dando demasiado,
no quedarme corto tampoco,
quererte con medidas exactas.

Puedo quererte de manera poética,
dedicarte versos de Neruda,
o de Bécquer.
Pensar en ti al ver a Selene.

También puedo quererte trágicamente,
como Fausto a Margarita,
tratar de engañar al diablo
para tenerte conmigo siempre.

Puedo quererte de forma egoísta,
sin anteponerte a mí,
ser desprendido e individual,
donde tú seas el número dos.

Sin embargo, también puedo...

Quererte de manera enferma,
sentirme dependiente de ti,
desesperarme al no tenerte,
sentirme feliz solo si estás aquí.

Puedo quererte de forma religiosa,
donde besos y caricias
serán el ritual,
y donde mi culto principal sea perderme en tus ojos.

Te puedo querer de forma pasional,
tocar tu piel será mi instinto.
Puedo morder tus labios
y susurrar secretos en tu cuello.

Puedo quererte de forma equitativa.
Buscar balance y razonabilidad.
Haciendo solo por ti,
lo que tú hagas por mí.

Puedo quererte sólo por hoy
o sólo para siempre, nada más.
Quererte solo por ratos
o de forma sempiterna.

Puedo quererte de muchas formas,
mintiendo para tenerte
o desenmascararme
y ser sincero brutalmente.

Te puedo querer mujer
de muchas formas.
Sin embargo, tal vez...
verte de lejos sea mejor.

domingo, 13 de marzo de 2016

Melancolía.



Esta noche no es de nadie,
sólo de los tristes,
de los perdidos, pensando,
de esos que se quedan callados.

De los que reprimen sus odios
y sus frustraciones,
de los que miran a la ventana
sin poder dormir.

El silencio lo es todo en ese momento,
un silencio más ruidoso
que el tráfico cotidiano y los ruidos de la gente,
más hiriente que el insulto bien dirigido.

Es la noche de los que viven
instintivamente,
de los que no tienen elección,
de los que no podemos movernos.

Qué tan bello sería morir,
no para siempre.
Qué bello sería por unos segundos,
cerrar las cortinas, apagar las luces.

Qué bello sería salir
de este encierro íntimo,
conmigo mismo y mis preguntas
que alimentan esta melancolía.

Melancolía de saberme
rechazado, no correspondido.
Melancolía de reconocerme
sin orgullo, derrotado.

Melancolía de realizarme
lejos de vos.
Melancolía de esperarte
a que vengas hacia mí.

Melancolía de no creerte,
de no creer en mí,
de no creer nada
y de sólo saber que no volverás.

Melancolía de ver hacia atrás
cuando todo era mejor,
o eso creíamos.
Melancolía de ser otro.
Y que seas otra.

En fin, esta noche es mía
y del vacío infinito de mi pecho,
también es de la luna
que nunca vi salir.



25/10/15.