Ante el absurdo muere toda reflexión.

Datos personales

lunes, 1 de agosto de 2016

Divinidad.

Te veo y no puedo creer tal imagen,
te pareces a un recuerdo vívido y nostálgico.
Te haces cerca mío
y te sientes como una llovizna arrulladora.

Cada vez que me abrazas
puedo sentir una sintonía con tu alma.
Cada vez que tus ojos se posan en los míos,
me desnudas y desarmas sólo con la mirada.

Cuando recorro tu piel con mis manos
toco terciopelo, no carne humana.
Cuando sonríes irradias la luz
de mil soles, de una galaxia.

Entonces enredo mis dedos en tu cabello
y pongo mis labios en tu cuello.
Tu aroma perfora mi olfato
y tus suspiros susurran secretos.

No puedo evitar fluir contigo
como un río o una brisa.
Caminamos juntos
y ondulamos en tu sinfonía.

Cuando te veo llegar se dilatan mis pupilas,
y vienes a derrumbar mis paredes.
Cuánto quisiera ser un árbol frondoso
y echar mis raíces en ti.

Ofrezco mi ego como sacrificio
a los dioses encima nuestro,
al dios de nuestro interior
con tal de estar contigo más tiempo.

La verdad
es que me basta ver tus ojos
o besar tus labios para entender,
que sí se puede conocer la divinidad.








No hay comentarios:

Publicar un comentario