Ante el absurdo muere toda reflexión.

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jueves, 24 de marzo de 2016

Te puedo querer.

Te puedo querer mujer
de muchas formas.
De muchas intensidades,
todas reales y simultáneas.

Te puedo querer, por ejemplo,
de la forma mas inocente.
Quererte como un niño quiere,
sin esperar nada, realizado.

Puedo también, quererte
de manera ingenua.
Pensar que eres la elegida,
sentir amor a primera vista.

Puedo quererte de forma sensata,
no dando demasiado,
no quedarme corto tampoco,
quererte con medidas exactas.

Puedo quererte de manera poética,
dedicarte versos de Neruda,
o de Bécquer.
Pensar en ti al ver a Selene.

También puedo quererte trágicamente,
como Fausto a Margarita,
tratar de engañar al diablo
para tenerte conmigo siempre.

Puedo quererte de forma egoísta,
sin anteponerte a mí,
ser desprendido e individual,
donde tú seas el número dos.

Sin embargo, también puedo...

Quererte de manera enferma,
sentirme dependiente de ti,
desesperarme al no tenerte,
sentirme feliz solo si estás aquí.

Puedo quererte de forma religiosa,
donde besos y caricias
serán el ritual,
y donde mi culto principal sea perderme en tus ojos.

Te puedo querer de forma pasional,
tocar tu piel será mi instinto.
Puedo morder tus labios
y susurrar secretos en tu cuello.

Puedo quererte de forma equitativa.
Buscar balance y razonabilidad.
Haciendo solo por ti,
lo que tú hagas por mí.

Puedo quererte sólo por hoy
o sólo para siempre, nada más.
Quererte solo por ratos
o de forma sempiterna.

Puedo quererte de muchas formas,
mintiendo para tenerte
o desenmascararme
y ser sincero brutalmente.

Te puedo querer mujer
de muchas formas.
Sin embargo, tal vez...
verte de lejos sea mejor.

domingo, 13 de marzo de 2016

Melancolía.



Esta noche no es de nadie,
sólo de los tristes,
de los perdidos, pensando,
de esos que se quedan callados.

De los que reprimen sus odios
y sus frustraciones,
de los que miran a la ventana
sin poder dormir.

El silencio lo es todo en ese momento,
un silencio más ruidoso
que el tráfico cotidiano y los ruidos de la gente,
más hiriente que el insulto bien dirigido.

Es la noche de los que viven
instintivamente,
de los que no tienen elección,
de los que no podemos movernos.

Qué tan bello sería morir,
no para siempre.
Qué bello sería por unos segundos,
cerrar las cortinas, apagar las luces.

Qué bello sería salir
de este encierro íntimo,
conmigo mismo y mis preguntas
que alimentan esta melancolía.

Melancolía de saberme
rechazado, no correspondido.
Melancolía de reconocerme
sin orgullo, derrotado.

Melancolía de realizarme
lejos de vos.
Melancolía de esperarte
a que vengas hacia mí.

Melancolía de no creerte,
de no creer en mí,
de no creer nada
y de sólo saber que no volverás.

Melancolía de ver hacia atrás
cuando todo era mejor,
o eso creíamos.
Melancolía de ser otro.
Y que seas otra.

En fin, esta noche es mía
y del vacío infinito de mi pecho,
también es de la luna
que nunca vi salir.



25/10/15.